Bestiario

Bestiario es la audacia, la imaginación y la calidad artístico-literaria plasmadas en un libro. Las ilustraciones de Stéphane Poulin forman un binomio perfecto con el prólogo de Jean Fugére, un ejercicio literario rebosante de destreza. Se trata de un texto introspectivo, lleno de surrealismo, que profundiza en lo más hondo del alma. Utiliza un lenguaje desinhibido y evocador, que juega con el doble sentido. La palabra mágica, 'noctambullir', es el abracadabra a un mundo repleto de referencias al arte de Magritte, Hopper o Van Gogh.
Las páginas de Bestiario contienen seres dotados de rasgos psicológicos y físicos imposibles, animales humanizados como el perro mayordomo o el pingüino pintor. Poulin ilustra comportamientos llevados al extremo, como el bolero que bailan toro y torero, o estampas oníricas como el cazador de patos en un plato de sopa, o el ratón gigante corriendo en una noria de feria... Fauna con genio y figura. Entre los guiños más llamativos figuran su homenaje a Magritte y Saint-Exupéry, de cuyas obras hace una curiosa fusión: ni la pipa ni el sombrero del Principito resultan ser la suma de lo que son. Destaca también la versión de 'Nighthawks' (1942), una de las obras más conocidas de Edward Hopper, pintor por excelencia del realismo americano en la década de 1920.

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$988,00
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Bestiario es la audacia, la imaginación y la calidad artístico-literaria plasmadas en un libro. Las ilustraciones de Stéphane Poulin forman un binomio perfecto con el prólogo de Jean Fugére, un ejercicio literario rebosante de destreza. Se trata de un texto introspectivo, lleno de surrealismo, que profundiza en lo más hondo del alma. Utiliza un lenguaje desinhibido y evocador, que juega con el doble sentido. La palabra mágica, 'noctambullir', es el abracadabra a un mundo repleto de referencias al arte de Magritte, Hopper o Van Gogh.
Las páginas de Bestiario contienen seres dotados de rasgos psicológicos y físicos imposibles, animales humanizados como el perro mayordomo o el pingüino pintor. Poulin ilustra comportamientos llevados al extremo, como el bolero que bailan toro y torero, o estampas oníricas como el cazador de patos en un plato de sopa, o el ratón gigante corriendo en una noria de feria... Fauna con genio y figura. Entre los guiños más llamativos figuran su homenaje a Magritte y Saint-Exupéry, de cuyas obras hace una curiosa fusión: ni la pipa ni el sombrero del Principito resultan ser la suma de lo que son. Destaca también la versión de 'Nighthawks' (1942), una de las obras más conocidas de Edward Hopper, pintor por excelencia del realismo americano en la década de 1920.