La primera montaña que hubo en el mundo era una montaña muy ambiciosa. La primera montaña que hubo en el mundo quería ser aún más alta de lo que era. Se puso a crecer, a crecer... Estos 28 relatos destacan no solo por su brevedad, sino también por su agudeza narrativa, los giros literarios y el sentido del humor. Son historias basadas en el nonsense que apuestan por la originalidad y el guiño inteligente. Partiendo de la sencillez, sorprenden a los lectores con cambios inesperados en el curso de los acontecimientos y finales que dibujan sonrisas, dejando una lectura gratificante, sacudiendo la creatividad e invitando a la reflexión.

Cuentos para niños que se duermen enseguida
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