La ventana abierta, un reloj que anuncia las nueve, una mamá que abraza a un niño, ovejitas y un: "Buenas noches, mamá", otro: "Buenas noches amor". Todo nos permite imaginar serenidad. Pero, cuando damos vuelta la página y Teodoro se cepilla los dientes, el espejo refleja miedos: a una tormenta eléctrica, a las arañas, a la oscuridad, a que lo coma un monstruo". Teodoro lucha con sus miedos y verifica si está sólo en la habitación. Luego piensa si pudiera ir a la cama en el medio de sus papás. Pero el papá lo devuelve a su cama. Más tarde desea tener una luz encendida. Papá ilumina el cuarto con un velador "casita" que tiene un pajarito en el techo y se proyecta hasta volverse un pájaro gigante. Tanto sufre Teodoro que decide ir por su mamá y toma una decisión. Tanto el texto como las ilustraciones son de Irene Singer. El libro es un álbum donde existe un juego con los colores. Los miedos son negros, tétricos y los momentos placenteros, como cuando Teodoro se mete en la cama grande, aparecen llenos de colores que alegran y tranquilizan. Hay un reloj que va marcando el tiempo (es interesante ver a qué hora Teodoro decidió lo que decidió) y es importante destacar el aporte al argumento que ofrece la ilustración. El tamaño de las fantasías y las expresiones de los rostros que causan miedo, desde la perspectiva de un niño, son muy seductoras. Además hay pensamientos en voz alta (escritos) que pueden ser adivinanzas. Recomendado para todos los niños y grandes que no pueden dormir.

La decisión de Teodoro
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La ventana abierta, un reloj que anuncia las nueve, una mamá que abraza a un niño, ovejitas y un: "Buenas noches, mamá", otro: "Buenas noches amor". Todo nos permite imaginar serenidad. Pero, cuando damos vuelta la página y Teodoro se cepilla los dientes, el espejo refleja miedos: a una tormenta eléctrica, a las arañas, a la oscuridad, a que lo coma un monstruo". Teodoro lucha con sus miedos y verifica si está sólo en la habitación. Luego piensa si pudiera ir a la cama en el medio de sus papás. Pero el papá lo devuelve a su cama. Más tarde desea tener una luz encendida. Papá ilumina el cuarto con un velador "casita" que tiene un pajarito en el techo y se proyecta hasta volverse un pájaro gigante. Tanto sufre Teodoro que decide ir por su mamá y toma una decisión. Tanto el texto como las ilustraciones son de Irene Singer. El libro es un álbum donde existe un juego con los colores. Los miedos son negros, tétricos y los momentos placenteros, como cuando Teodoro se mete en la cama grande, aparecen llenos de colores que alegran y tranquilizan. Hay un reloj que va marcando el tiempo (es interesante ver a qué hora Teodoro decidió lo que decidió) y es importante destacar el aporte al argumento que ofrece la ilustración. El tamaño de las fantasías y las expresiones de los rostros que causan miedo, desde la perspectiva de un niño, son muy seductoras. Además hay pensamientos en voz alta (escritos) que pueden ser adivinanzas. Recomendado para todos los niños y grandes que no pueden dormir.