Una niña recoge flores mientras camina de la mano de su padre por una ciudad gris. Cada flor se convierte en un regalo que deja un rastro inequívoco de belleza: un camino de flores. Este libro sin palabras, concebido por el laureado poeta JonArno Lawson e ilustrado por Sydney Smith, es una oda a la importancia de los pequeños gestos, capaces de transformar nuestro entorno. La brillantez técnica de Sydney Smith, su dominio de la perspectiva y del tono emocional se combinan con la fluidez narrativa de la historia concebida por Lawson. Una historia inspirada en un paseo que el autor hace con una de sus hijas, y que encierra un fuerte simbolismo: «Sophie regalando flores, encontrando color y vida en un mundo gris; ella no parecía ser consciente de lo que estaba haciendo, y eso también era importante. Me di cuenta de que sería un libro hermoso, sin necesidad de palabras». Sydney consigue materializar la emoción y la generosidad en el rostro de la niña y en su lenguaje corporal, y lo lleva a cabo con extraordinaria sutileza en estas ilustraciones en blanco y negro salpicadas de color. Un libro visual que narra de modo elocuente la belleza de la rutina a través de una experiencia infantil en la que lo ordinario se vuelve extraordinario. Una sutil crítica a la vida moderna que demuestra que, a veces, se necesita un niño para ver lo que los adultos no somos capaces de descubrir.

Un camino de flores
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Una niña recoge flores mientras camina de la mano de su padre por una ciudad gris. Cada flor se convierte en un regalo que deja un rastro inequívoco de belleza: un camino de flores. Este libro sin palabras, concebido por el laureado poeta JonArno Lawson e ilustrado por Sydney Smith, es una oda a la importancia de los pequeños gestos, capaces de transformar nuestro entorno. La brillantez técnica de Sydney Smith, su dominio de la perspectiva y del tono emocional se combinan con la fluidez narrativa de la historia concebida por Lawson. Una historia inspirada en un paseo que el autor hace con una de sus hijas, y que encierra un fuerte simbolismo: «Sophie regalando flores, encontrando color y vida en un mundo gris; ella no parecía ser consciente de lo que estaba haciendo, y eso también era importante. Me di cuenta de que sería un libro hermoso, sin necesidad de palabras». Sydney consigue materializar la emoción y la generosidad en el rostro de la niña y en su lenguaje corporal, y lo lleva a cabo con extraordinaria sutileza en estas ilustraciones en blanco y negro salpicadas de color. Un libro visual que narra de modo elocuente la belleza de la rutina a través de una experiencia infantil en la que lo ordinario se vuelve extraordinario. Una sutil crítica a la vida moderna que demuestra que, a veces, se necesita un niño para ver lo que los adultos no somos capaces de descubrir.